Ser conscientes de las trampas de la mente es el primer paso para evitarlas
En muchas ocasiones somos conscientes de que queremos un cambio en nuestras vidas y en un porcentaje bastante alto de veces este cambio está relacionado con el mundo laboral. Sin embargo, a veces nos vemos incapaces de emprender el camino para conseguir este cambio por mucho que seamos conscientes de que lo necesitamos.
La razón de ello la encontramos en el subconsciente y en la manera en la que funciona nuestra mente. Todo objetivo que nos propongamos implica un cambio ya que para conseguirlo se parte de una situación presente que se quiere modificar. A veces es suficiente visualizarse disfrutando del logro para emprender el camino hacia su consecución pero en otras ocasiones la motivación es más difícil.
Los cambios representan para nuestra mente una situación de peligro y de alerta ya que ésta no distingue entre lo bueno y lo malo sino simplemente en la ruptura de unos patrones a los que la hemos acostumbrado. La ruptura de estos patrones, por tanto, no suele salirnos de forma natural sino que hemos de forzarla con valor y determinación.
Enfrentarse a nuevos proyectos requiere de aplomo y para evitar la frustración al emprender un proyecto nuevo se debe tener en cuenta que lo primero que hay que hacer es que hay que sentar las bases para derribar una serie de ideas arraigadas en la mente. Siendo consciente de estas creencias habremos dado el primer paso para derrotar las circunstancias opuestas que se nos presenten.
Para que una nueva creencia o idea se sostenga en nuestra mente hemos de sentar bases sólidas como si de un edificio se tratara; no podemos comenzar por el final puesto que entonces nuestra mente desechará la idea del cambio haciéndonos creer que somos incapaces de lograrlo.
