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Marketing online, diferentes partes pero una sola entidad

Ha costado tiempo y trabajo pero las acciones de marketing online son ya un hecho en muchas empresas. Éstas han aprendido a relacionarse con esta actividad y a conocer todas las partes que conlleva pero aún hay un problema y es que a la hora de abarcar una acción de marketing online no siempre se hace de manera adecuada.

El principal problema está en que las marcas entienden una acción de este tipo como la suma de diferentes actividades pertenecientes a compartimentos estancos del marketing tales como web, análisis, marketing móvil, marketing social, búsquedas o marketing por email.

Aunque es cierto que el marketing online está integrado por todas estas partes todas ellas son interdependientes entre sí y esto es algo que debe de tenerse en cuenta a la hora de abordar cualquier acción.

Al cometer las marcas el error de estructurar su actividad en compartimentos estancos también nombran diferentes responsables y departamentos para cada uno de ellos y al abordarse como unidades aisladas también se aplican a cada una de estas partes prioridades, presupuestos y calendarios diferentes.

El resultado es que el proceso se ralentiza y cuando las diferentes acciones del marketing online se aíslan el plan no goza de consistencia, algo que se acaba notando en la calidad de las experiencias que la marca proporciona al consumidor.

Para que las empresas puedan solucionar esto lo único que han de tener en cuenta es la influencia que cada una de las partes tiene en el resto. Una vez se aborden las acciones online como ecosistemas con entidad propia el resultado será un margen de beneficios mucho mayor para la marca.

Autor fotografía:  bizbuzzmedia

Vender valores, no productos

¿Qué es lo que tiene que haber detrás de una marca para que ésta consiga el éxito? La respuesta a esta pregunta podría ser producto; un producto de calidad que satisfaga al consumidor y aumente el prestigio de la marca. También podría ser dinero; dinero para invertir en una buena publicidad que cale en el consumidor. Sin embargo, estos dos factores no sirven de nada si no llevan detrás algo fundamental: la innovación.

En una sociedad como la de hoy en día, saturada de publicidad y saturada de todo tipo de productos, lo que necesita una empresa para triunfar es innovar y ofrecer un valor agregado.

Para conseguir esto último es fundamental conocer y analizar la forma en la que los consumidores ven el mundo y la figura del Community manager es quien tiene la tarea averiguar eso a través de las redes sociales. Una vez obtenida información acerca del usuario hay que saber utilizarla; el objetivo es conseguir identificar una carencia, una necesidad por satisfacer o una pregunta por responder.

Una vez hecho esto, el Community manager podrá dar sentido a una acción comunicativa y aportar valor a un área en la que antes existía un vacío. Será así como consiga transformar en beneficios el conocimiento obtenido de los clientes.

Puesto que el acto de consumir está vinculado a las emociones, el Community manager debe ser un comunicador de valores; para imprimir esos valores al producto o servicio en cuestión la empresa debe tener en cuenta el análisis de los objetivos, el estudio de la competencia y las debilidades y amenazas de la marca.

En definitiva, para lograr destacar sobre el resto la empresa debe estar vinculada a sus clientes más allá de los productos y eso se hace vendiendo innovación y valores y ofreciendo un valor añadido. Si conseguir vender los productos no era fácil esto lo es mucho menos pero el resultado merece la pena: que la marca ocupe un lugar privilegiado en el entramado social.

Autor fotografía:  Pablo Casuriaga

Cambiar de herramientas es fácil pero cambiar de mentalidad es lo complicado.

Cada vez son más frecuentes las conversaciones sobre el reto que suponen para las empresas las nuevas herramientas de comunicación en Internet como son las redes sociales. Sus posibilidades van parejas al esfuerzo que requiere su gestión y por eso en foros y blogs relacionados con la comunicación empresarial se debate acerca de si las empresas están o no preparadas para asumir el cambio que estas herramientas han traído al mundo del marketing.

Sin embargo, el gran desafío no está en los entramados sociales ni en cómo utilizarlos y gestionarlos. Pese a que es cierto que esta tarea requiere de tiempo y esfuerzo, el sentido común es suficiente para que la gestión de las redes sociales se lleva a cabo de forma adecuada; dirigir las acciones de la marca de forma coherente y siguiendo la visión y el objetivo de la misma es suficiente para lograr una interacción positiva entre consumidores y marcas.

¿Qué es entonces lo que resulta tan difícil para las empresas y da tanto de qué hablar? El problema no está en las nuevas herramientas sino en la mentalidad de las empresas. Para formar parte de este entramado social que está definiendo los nuevos caminos del marketing es necesario un cambio estructural de mentalidad basado en eliminar las estructuras jerarquizadas que limitan que la información fluya.

El nuevo modelo productivo se basa en la interacción de equipos cohesionados y en la unión de talentos individuales; la organización de la empresa es lo que realmente debe cambiar para que ésta tenga éxito en la gestión online. Los empleados de la empresa deben ser tratados como clientes internos y como tal han de sentirse cohesionados con la marca; esto será lo que permita que la influencia individual de cada uno en los Social Media construya acciones que atraigan nuevos clientes externos.

El control estricto sobre los empleados debe dejarse atrás en favor de la confianza y la apertura hacia los mismos. De esta manera se formarán equipos de trabajo honestos y transparentes cuyas fortalezas permitan aprovechar las influencias individuales. En definitiva, el marketing de influencia desde el interior de la marca es el pilar fundamental para la relación con los clientes.

Autor fotografía:Richard Johnson Hurtado

Los precios se olvidan, la calidad se recuerda

Cientos de empresas se preguntan cada día qué elementos son necesarios para aumentar las ventas. Una publicidad con gancho, la calidad en los productos o la eficacia en el trato con los clientes son algunas de las respuestas más habituales pero si éstas no funcionan siempre sale a colación el tema de la marca.

Tener una buena marca es fundamental, es cierto; un nombre con chispa y un logotipo atractivo son los elementos que pueden hacer que el cliente recuerde e identifique la marca de una empresa en concreto dentro de un mercado tan saturado como el actual. El problema es creer que con una buena marca es suficiente.

Para empezar, una buena marca no es sólo el diseño. Cuando se habla de buenas marcas entra en juego la emoción que el consumidor experimenta cuando piensa en los productos y servicios ofertados por la empresa en cuestión.

Esta sensación no se consigue sólo con un branding adecuado que lleve a cabo actividades de marketing tales como una publicidad centrada en la marca salpicada de buenos eslóganes. Para conseguir despertar esta emoción en el usuario de un producto la calidad es fundamental.

Cuando se habla de calidad no se hace referencia sólo al producto en sí sino a la experiencia del cliente con el mismo. Éste será el punto fundamental para, a través del branding, poder asociar una emoción a una marca.

Una vez que la experiencia del cliente con el producto ha sido positiva ya se pueden trabajar otros aspectos del marketing. Sin embargo, si las bases no están bien asentadas una campaña de marketing jamás corregirá los problemas de un producto sino más bien al contrario; pondrá aún más de manifiesto la diferencia entre lo prometido por la marca y el resultado real del producto.

Por todo esto, las grandes marcas no lo son por su logotipo o su publicidad, sino por cómo hacen sentir a la gente cuando compra sus productos. El branding es importante, pero confiar ciegamente en él descuidando otros aspectos puede ser fatal para una marca.

Autor fotografía: san_dia

Objetivos en las redes sociales: cómo llevarlos a cabo y cómo medirlos

El manejo de las redes sociales es algo que cada día más empresas tienen controlado. Saben cómo utilizarlas y qué tipo de acciones desarrollar a través de las mismas; pero hay un factor que aún se les escapa: la forma de medir los efectos de todas estas acciones.

El error más frecuente es creer que el número de fans o seguidores es el valor que evidencia el éxito de una campaña. Aunque este es un factor que hay que valorar los expertos en marketing coinciden en que no es el más importante. Se deben contabilizar los resultados más allá de estas métricas y es precisamente ahí donde está el reto.

Según una encuesta realizada por Chief Marketing a los responsables de la comunicación, el 30% opina que los métodos utilizados normalmente coinciden muy poco o nada con los objetivos de las empresas; el 47% en cambio sí confía “algo” en su efectividad frente a un 13%, que es el porcentaje que considera los métodos de medición absolutamente fiables.

Pero, ¿Cuáles son estos objetivos que una marca busca alcanzar con su presencia activa en las redes sociales? Efectivamente, aumentar el número de seguidores es el menos relevante con sólo un 26% de apoyos. Le superan en cambio otros como dirigir el tráfico a un sitio web (66%), generar ventas (48%) o abordar a los fans de la marca (47%).

Una vez definidos los objetivos, antes de detenerse en la medición de resultados, es necesario conocer qué estrategias se ponen en marcha para lograrlos. Las más utilizadas son:la inclusión de un botón de participación social en los correos electrónicos o en los sitios web (el 69% de los encuestados la utilizan); ofrecer contenidos únicos a los seguidores (59%); incluir un botón de “me gusta” en Factbook (58%) y compartir vídeos en las redes sociales (54%).

Una vez conocidos los objetivos más comunes de las empresas y las tácticas para llevarlos a cabo se puede deducir cuál es el problema de la medición de resultados abordado anteriormente. Todas estas tácticas se centran en el compromiso y la medición se enfoca en los números; el 60% en el número de amigos y en el click de “me gusta” y el 39% en el intercambio de contenidos de la marca.

La solución perfecta para hacer desaparecer este desequilibrio no existe, pero hay una que se acerca: la de rastrear la actividad que comparten los consumidores. Al fin y al cabo para comprometernos con ellos es imprescindible saber qué es lo que les interesa.

Autor de la foto: tychay

¿llevas un embajador wiseri dentro de ti?

Sois muchísimos los que hasta ahora nos habéis recomendado a vuestras empresas, amigos o simplemente habláis bien de nosotros. Os estamos muy agradecidos por hacer que cada vez seamos más conocidos en nuestra comunidad, nos dais alas.

Esta labor, que todos hacéis de forma desinteresada, merece un reconocimiento. Por este motivo, vamos a lanzar un nuevo título que os habéis ganado a pulso: embajadores de wiseri.

Te preguntarás, ¿qué es un embajador? Es un profesional de las nuevas tecnologías e internet que recomienda wiseri en su entorno y nos prescribe. Vamos, lo que estáis haciendo hasta ahora. Cualquiera puede ser embajador, tan solo debes creer en la visión de wiseri y en la humanización de los procesos de selección. Creemos que la búsqueda de proyectos profesionales se puede hacer de otra forma mucho más humana, eficiente y evitando la frialdad actual; para ser embajador deberás defender estos valores.

Como embajador@ podrás  dar a conocer wiseri a empresas que tienes a mano y llevar nuestros colores con orgullo :) La novedad es que queremos reconocer y formalizar este esfuerzo que nos habéis regalado hasta ahora.  Va a ser de una forma simbólica, pero reconociendo vuestros esfuerzo.

¿Cómo va a funcionar?. Te asignaremos un código individual de embajador. Cuando una empresa se dé de alta en wiseri indicando tu código, recibirás puntos que podrás canjear en el futuro por regalos.

Si te apetece ayudar a la gente que te rodea, dinamizando el sector y generando oportunidades para empresas y profesionales, si te sientes wiseri cada vez que te levantas por la mañana, escríbenos a embajadores@wiseri.com indicando en el asunto “quiero ser embajador/a wiseri!” y te contaremos más. El único requisito es que ya te hayas dado de alta como candidato (que seguro ya lo eres) y en el email incluyas tu usuario, ¡No te olvides! es importante que incluyas tu nombre de ususio. Nos viene genial si eres de otras ciudades diferentes a Madrid o Barcelona, donde tenemos que hacer un esfuerzo mayor para llegar.

Muy pronto iremos desvelando más novedades, estad atentos en las próximas semanas. Ahps, por cierto, si trabajas como RRPP, comercial, etc y te sientes capaz de llegar más lejos, no olvides comentarlo en tu email.

Mientras tanto, seguro que llevas un embajador de wiseri dentro de ti. ;)

Redes sociales; no luches contra ellas, únete a ellas

autor: nscap

Un buen uso de las redes sociales por parte de las empresas puede repercutir en el éxito y el conocimiento de su marca. Estas herramientas tienen infinitas posibilidades pero no hay que olvidar que aún forman parte de un terreno relativamente nuevo y que muchas empresas aún pueden estar desorientadas ante su uso y es frecuente que cometan una serie de errores.

El más frecuente y el más sonado es el de conformarse con que los usuarios que se hagan fans o seguidores de la marca (traducido en el caso de Facebook serían aquellos que hiciesen click en el botón de “me gusta”). En cualquier post o escrito al respecto se advertirá hasta la saciedad que la verdadera meta a la que hay que aspirar es la interacción.

Estos post que hablan acerca de la inmersión en redes sociales pueden ser muy útiles para la comunicación de las empresas. Los consejos siempre han de ser bienvenidos; a fuerza de releerlos es como se aprenden reglas básicas de actuación social. Sin embargo, las empresas tienen que tener en cuenta que cada una de ellas tiene unas características y una línea determinada y que en función de éstas debe diseñar su propio plan de actuación; no todos los consejos son útiles para todas las empresas.

Al margen de la interacción y del conocimiento del usuario, que suelen ser los dos patrones más explotados en este terreno, la empresa también deberá contar con otras variables en las redes. Es el caso de, por ejemplo, la competencia.

Es muy usual que cuando la empresa crea tener una idea brillante descubra que un competidor se le ha adelantado llevándola a cabo en las redes. Esta circunstancia no debe ser utilizada para la desmotivación sino para una investigación acerca de este competidor, de la evaluación de lo que ha hecho y de las posibilidades de mejorarlo.

Las reglas que rigen en las redes sociales son diferentes de las que regulan el marketing tradicional. Por eso la empresa también deberá aceptar que con su introducción en este mundo su marca ya no es una propiedad exclusiva; es decir, pertenece también a los clientes, que son los verdaderos protagonistas de las redes sociales. Sus voces y opiniones acerca de la marca serán igual de valoradas (o más) que la información que de directamente la empresa sobre la misma.

Luchar contra cualquiera de estas realidades es una batalla perdida de antemano; el contexto de las redes sociales está definido de antemano y si las empresas quieren sacar provecho de éste nunca pueden intentar cambiarlo, sino integrarse en él con sus normas y sus reglas.

Empleados motivados aumentan los clientes de una empresa

Hay muchos factores que influyen en la productividad y en la rentabilidad de una empresa. La calidad del producto o servicio y las estrategias de comunicación son importantes pero también lo es la motivación de los empleados.

En principio que un empleado cumpla eficazmente con su trabajo debería ser suficiente para mantener la productividad; pero hay un valor añadido que depende de los trabajadores de una empresa pueden aportar a la misma y es el compromiso de éstos con los empleados y su labor como embajadores de la marca para la que están trabajando.

Según la tesis doctoral de David Fernández-Gómez presentada en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, en Europa hay un 30% menos de compromiso con la marca de cara a los clientes con respecto a países latinoamericanos en los que la vinculación emocional del trabajador con la empresa es mayor.

Los factores que influyen en esto están relacionados con el nivel de desarrollo del área geográfica: cuanto menor sea éste, más dispuestos se muestran los empleados para contribuir a generar una imagen pública corporativa de la organización para la que trabajan.

El resto de factores están relacionados con el puesto que ocupen los empleados en la organización. Los departamentos más alejados de los clientes, tales como Logística o Informática, están un 30% por debajo en términos de embajadores de marca de lo que lo están otros más cercanos al trato con el público como Recursos Humanos o el Departamento Jurídico. Integrando la relación con los clientes en las diferentes áreas de una empresa se consigue que los trabajadores se involucren de manera activa con los mismos.

Por otro lado, los directivos tienen un 40% más de compromiso con los empleados que los trabajadores que ocupan un puesto raso. Este es un aspecto en el que es conveniente trabajar puesto que hay que tener en cuenta que el equipo directivo de una empresa suele suponer el 1% de la plantilla frente al 60% de la organización que representan los empleados. Si la motivación fuera la misma en las “bajas esferas” los resultados se multiplicarían.

Es por esto por lo que cada vez se llevan a cabo más tácticas de motivación internas para potenciar el talento de los miembros de una empresa y su ligadura emocional con la misma. Un empleado motivado y satisfecho será siempre el mejor embajador de una marca que sentirá como suya.

La importancia de un click

Entrar en Facebook, ver la marca de una empresa y hacer click en “me gusta”. Esta acción tan simple y que tan poco tiempo lleva al usuario es estudiada por todas las empresas puesto que para las mismas tiene un valor fundamental.

¿Qué busca el usuario cuando se hace fan de una página en Facebook? ¿Qué ocurre si no ve satisfechas sus expectativas? ¿Qué es necesario para que ese gesto no se quede en un simple click y vaya seguido de la participación? ¿Cómo conseguir gustar a cada vez más usuarios? Una empresa se cuestiona todos estos aspectos cuando se trata de las redes sociales, diferentes encuestas y estudios dan a diario respuestas a estas preguntas.

Según uno de estos estudios publicado por eMarketer las promociones y descuentos exclusivos es el factor que mueve a la mayoría de usuarios a unirse a las páginas, una vez dentro de las mismas un 47%, lo que busca es recibir actualizaciones y novedades genéricas de su  marca, un 39% especifica que lo que quiere son vídeos o imágenes y para el 37% de los usuarios esa acción no tiene mayor trascendencia y no espera nada después de la misma.

Pero tan importantes como las razones para entrar en una página son las razones para no hacerlo. Aquí gana por goleada el permanente ritmo de actualización de algunas páginas por el cual los usuarios no quieren ser bombardeados continuamente. El 45% de los usuarios sin embargo está más preocupado por su privacidad y el 23% no accede porque no encuentra ningún atractivo a unirse a dicha página.

Conociendo estos datos está en manos de las empresas ofrecer razones a los usuarios para que hagan este sencillo movimiento de ratón; una vez hecho esto es responsabilidad de la marca hacer atractivos sus contenidos para que, mientras navega por Facebook, el usuario no se arrepienta de su click.

Marcas estrella: muchos son los llamados, pocos los elegidos

Nike, Coca-Cola, McDonald, Toyota, Apple, Zara, Danone, Sony… la lista de grandes marcas parece grande pero si la comparamos con el número de marcas existentes es minúsculo el porcentaje de símbolos y nombres que son rápidamente identificables por cualquier consumidor independientemente de su perfil.

No es nada fácil llegar a ser una marca líder en el mercado; existe un factor intangible y etéreo que hace que una marca triunfe y sus creadores se conviertan en multimillonarios. Sin embargo, afortunadamente, no todo se trata de suerte  y también hay una serie de pasos o cualidades a seguir que las marcas estrella trabajan y tienen en cuenta.

El primero de todos es dar a conocer la marca; es fundamental para el consumidor no sólo que la marca le suene sino que la conozca para llegar a tener una confianza en ella y plantearse su compra. El conocimiento da fiabilidad al consumidor pero esta confianza también ha de verse reforzada por la actitud de la empresa en cuestión; una marca debe transmitir autenticidad y mantener los compromisos que adquiera con el consumidor.

Por otro lado, cuando se consigue ese conocimiento y esa confianza es importante también que la marca sea percibida como importante para que así el consumidor crea que la obtención del producto va a conllevar la satisfacción de sus necesidades. Esto último es algo de lo que también debe ocuparse la marca; de la orientación al consumidor teniendo en cuenta las necesidades del mismo conociéndolo y ofreciéndole un valor diferencial dentro de los aspectos que realmente le interesan.

Las conexiones emocionales con el consumidor son necesarias para llegar a este conocimiento del consumidor. La marca debe construir una imagen simpática con cualidades admirables y con valores compartidos con el cliente y en función de estos valores emocionales y funcionales fijar un precio.

Por último, sorprender al consumidor con periódicas innovaciones, que la marca sea fácil de encontrar y de adquirir o que se popular en el sentido de que todo el mundo la conozca la consuma o no son otros consejos claves para estar en ese grupo exclusivo de las llamadas marcas estrella.