Renunciar a la obtención de beneficios a través de las redes sociales es la única forma de obtenerlos
“¡Qué gran oportunidad nos brindan las redes sociales para dar a conocer nuestros productos y servicios!” piensan equivocadamente muchas empresas… “Cuando los usuarios nos conozcan y conozcan nuestros contenidos seguro que aumentamos nuestros beneficios” vuelven a equivocarse las marcas…
Sí, las redes sociales son una oportunidad para vincularse con el usuario y también pueden contribuir a mejorar la imagen de una marca e, indirectamente, al aumento de sus beneficios. Sin embargo el mayor error de las empresas consiste en pensar que el camino para conseguirlo es saturar al usuario de información sobre sus actividades.
La regla principal de las redes sociales es mostrar interés por el usuario y ese interés no se manifiesta sobrecargándolo con contenidos corporativos. De hecho, la principal razón de que las empresas reciban un “no me gusta” por parte del usuario (algo cada vez más frecuente en las redes) es compartir mucho pero interactuar poco.
La constante actualización de contenidos impide la acción social y el establecimiento de un diálogo. El seguidor de una marca no busca información sino un vínculo emocional previo a la relación comercial. Establecer ese vínculo que desate la emoción en el usuario es tarea del community manager y la última forma para conseguirlo es intentar vender antes que dialogar o escuchar.
Al fin y al cabo, el botón social del “no me gusta”, por encima de la visibilidad o la influencia, lo que aporta a la empresa es información. Esta información implica que el usuario está satisfecho y ha detectado una debilidad; para saber cual es esa debilidad es fundamental escuchar a los usuarios y analizar de forma crítica las estrategias de comunicación de la empresa.
Una vez detectado el error, la única opción posible es ponerle una solución efectiva. Sólo cuando la empresa se preocupe realmente por los usuarios de las redes sociales sin pretender vender será cuando comience a obtener beneficio de estas herramientas.







Diseñar y gestionar páginas web, crear aplicaciones para Facebook, manejar Twitter… el trabajo de un Community Manager es tan amplio como lo es Internet. Todas las empresas empiezan a necesitar uno; alguien que sea un profesional del marketing, con conocimientos de publicidad y experto en comunicación.