Transparencia, coherencia, compromiso, creatividad y motivación = la confianza de los clientes
El objetivo de las empresas siempre ha sido vender al cliente sus productos y servicios; para ello, claro está, hay que ganar la confianza de ese cliente. Antes esto era fácil puesto que la vida de las empresas se sustentaba en un modelo sustentado en el individualismo y en la impunidad de sus actos. Sin embargo, con la llegada de la red social esto ha cambiado.
Ahora los actos de las empresas han pasado a ser públicos y cuestionables a través de la red, un instrumento con una presencia cada vez mayor en la realidad de los posibles clientes. El individualismo ha muerto puesto que se hace necesario contar con el consumidor en cada estrategia de comunicación que se lleva a cabo; con un consumidor que va a pedir cuentas a la empresa de sus actos y promesas puesto que, de nuevo gracias a la red, está cada vez más formado.
El objetivo sigue siendo el mismo: vender los productos y servicios; pero la manera de llevarlo a cabo ha cambiado puesto que ahora es más difícil ganarse la confianza del consumidor. La coherencia es la principal norma que ha de seguir una empresa para conseguir este, cada vez más difícil pero también más gratificante, objetivo.
Para satisfacer a estos nuevos clientes que pueden denominarse sociales debe existir una relación entre lo que se dice y lo que se hace y un compromiso real basado en actos y no sólo en palabras. Para ello el primer paso es escuchar al cliente y aceptar sus críticas y sugerencias responsabilizándose de los propios actos.
Igualmente se ha de tener en cuenta la existencia de una competencia cada vez mayor. También por este motivo se hace más difícil ganar la confianza del cliente; ésta ya no se sustenta sólo en elementos tangibles (puesto que éstos son ofrecidos por múltiples empresas a la vez) sino en elementos emocionales y abstractos.
Para llevar a cabo esta filosofía de marketing es necesario afrontarla con altas dosis de creatividad, energía y, sobre todo, compromiso. Para conseguirlo es necesario que la empresa parta de un equipo cohesionado y motivado; el trabajo para convertir al cliente en embajador de marca empieza desde la misma empresa. Al fin y al cabo ¿cómo logra una empresa motivar a otros si no consigue motivar a sus propios miembros?
Autor fotografía: Betsyweber








