El marketing de contenidos es útil para las empresas pero sólo si se hace bien
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Aunque se ha demostrado que las estrategias basadas en el marketing de contenidos generan beneficios para las empresas todavía son muchas marcas las que dudan de su eficacia. El motivo es que Google cada vez clasifica de modo más estricto los contenidos únicos y de calidad y eso puede hacer pensar a las empresas que estas estrategias no funcionan cuando la realidad es otra: hay que llevarlas a cabo de manera adecuada.
La clave de cualquier campaña de marketing que integre los contenidos como una parte importante de la misma es que éstos sean de calidad, que generen diálogo, que sean innovadores y genuinos y que impacten en un usuario que cada vez es más difícil de complacer debido a que cada vez está más formado y más conectado.
Conseguir esto depende del talento de los responsables de marketing y no hay ninguna clave mágica que seguir para lograrlo sin esfuerzo. No obstante, sí existen una serie de conductas a evitar; todas ellas hacen referencia a planteamientos inadecuados que suelen seguirse o darse como válidos antes de iniciar una campaña de marketing.
En primer lugar hay que tener claro que la acción social por sí misma no supone un crecimiento automático de la marca. Muchas empresas suelen conformarse con un re-tweet en un texto por parte del usuario pensando que con él se ha logrado la conversión de los seguidores que se acerquen a ese contenido. Por supuesto es importante generar respuesta con los contenidos pero no hay que olvidar que el impacto de un tweet dura aproximadamente una hora y que el verdadero desafío está en que pasado ese tiempo la información compartida siga generando análisis y respuestas; es decir, que tenga un valor agregado.
De la misma forma que no se debe relacionar la acción social con el crecimiento tampoco el tráfico debe equipararse al éxito. Que una marca atraiga tráfico es sólo el primer paso puesto que el hecho de que al usuario las palabras clave le conduzcan a una página por “efecto rebote” no sirve de nada si en esa página no encuentra los contenidos que satisfagan sus expectativas y los que lleven tras de sí una calidad que genere diálogo y conversión.
Por último, al compartir contenidos hay que huir siempre de lo comercial; el blog de una marca no debe ser utilizado nunca como punto de venta o canal publicitario si no se quiere provocar el rechazo del usuario. Siguiendo estos puntos el éxito y la respuesta positiva de los usuarios está prácticamente asegurada; la paciencia y la creatividad harán el resto.








